Un seco y contundente golpe en la nuca envolvió a Gregor en un estado casi letárgico . El violento impacto del agua de la piscina en su cara le despejó por un momento e incluso , boca abajo , pudo atisbar, reposadas en el fondo, las braguitas de Nena Lung que él mismo había deslizado hasta sus inflados tobillos hacia justo unos minutos en plena fase precoital. Instintivamente su memoria cinéfila le hizo sentirse como el decadente William Holden de Sunset Boulevard.
Paulita reflejaba en su rostro el hastío de una relación que inevitablemente llegaba a su fin. Los últimos acontecimientos habían empeorado el cuadro de aquella unión a la que por parte de Paulita se le había añadido cotas objetivas de repugnancia.
-¡Alguien que no encuentra un minuto para cortarse las uñas es alguien que no me merece la pena ¡ - le espetó a Gregor sin volcar mucho convencimiento en aquel argumento que surgía más de la saturación que él empezaba a provocarle. Este le respondió somatizando un gran pedo que acabo por retirar de un portazo a Paulita de la escena. Gregor no podía más. Rodeado de un tufo apabullante, reflejo de una situación insostenible rompió a llorar. Otro pedo, esta vez con sordina, se escapó al unísono de su gesticulación lagrimal. Un insoportable hedor de salitre con guarnición putrefacta se apoderó de la cochambrosa habitación. De repente Gregor se vio reflejado en el vidrio que protegía colgado de la pared los enormes senos del poster de Katty la cachonda , una de sus actrices porno favoritas. En el reflejo identificó la imperiosa necesidad de madurar. De hecho, estaba en tránsito. Esta vez no podía ni debía huir hacia adelante así que tomó la decisión de llamar a su amiga Nena Lung, la de comida china a domicilio . Hacia unos días que le había puesto en la pista de un nuevo trabajo. Ya se veia repartiendo rollitos de primavera y diluyendo efluvios apestosos por Sarrià- Sant Gervasi. Incluso pensó en ajustar cuentas con la Senyora Floriviola, aquella odiosa burguesita esencialista con olor a Poisson de Chistian Dior y que tanto daño le había hecho cuando le despidió de Florivioles Flowers SA.
Tomó una ducha, durante la cual se pajeó buscando efectos balsámicos y posteriormente se cortó las uñas. En realidad no podía apartarse de la cabeza la imagen de Paulita. La quería. La deseaba pero los signos de incompatibilidad eran muy evidentes, casi crueles. Debía dar un giro a su vida. Estaba decidido. Había que acabar con los pepinillos, el porno barato, la bebida y los revolcones inconclusos que por culpa de una aerofagia incontrolada y al albur de los movimientos amatorios acababan por dejarle siempre un insoportable dolor en sus gemelos genitales.
-¿Nena? - interpeló Gregor al grasiento auricular que casi le resbalaba de las manos. -“Chi?”- respondió Lung, Nena Lung, la chica del “colcenter” de Chop Suey 5J, un pequeño negocio de comida glutamateada regentado con más pena que gloria por Diego, un exgruista extremeño de Sanmiguel a horas pares y natural del Valledematamoros. -¿Qué tal si nos hacemos un cerdo agridulce esta noche?. En tu casa , naturalmente, –especificó Gregor con cierta autocomplacencia y consciente de jugar con ventaja- Sanidad me ha precintado mi casa por excesiva emanación de amoníaco.- “Sanidal”, no “coñozco”, ¿quién es?-preguntó con sorpresa e ingenuidad Nena-Ya te explicaré, pero ¿hace o no? -Bueno, “pelo” a partir de las doce , Diego tiene a mí aquí hasta esa hora, - apuntó Nena con un giro lingüístico ininteligible hasta para los lectores de Cortázar. Llegaron a un acuerdo en la hora y el lugar. Pero Viladecans, lugar de residencia de Nena, quedaba demasiado lejos para alguien que sólo se desplazaba con transporte público. Pero otras veces, con ingresos laborales mediante, se había permitido el lujo de coger un taxi. Jodi II , un bar con olor a fritura de girasol del barrio de los moros, el gheto magrebí de Viladecans, fue el lugar escogido por Nena para quedar con Gregor. Alrededor de las doce un cierto olor a pedo traspasó el quicio de Jodi II, reducto de traficantes de poca monta de hachís , marihuana y zipos falsificados con las fotos de los aspirantes a nosesabequé de Operación Triunfo, una especie de turmix televisivo de película de Capra aderezada con gotas de Julien Sorel, el inmortal trepa de Sthendal. Estopa ,la banda sonora del local, se mezclaba con el tufillo del humo del hachís y la marihuana que emanaba de las atontadas bocas de unos magrebíes medio alelados por los efectos narcotizantes de los porros y por el generoso escote de Yesica que les aventuraba prohibidas aventuras sexuales. -Una caña, por favor-pidió Gregor fijando inevitablemente los ojos en los excelsos garbanzos que un fino sujetador de mercadillo dejaban adivinar en los cerca de cien Kilos de Yesica. -¡ Un ero ¡- esputaron los dos enormes senos al compás de un desganado gesto que depositó la caña en una mugrienta barra más húmeda que la entrepierna de la deseada restauradora.-¿Disculpa? , ¿querrás decir un euro?-apuntó Gregor cometiendo un típico error de soberbio.-¡¡¡Capullo¡¡¡ con la caña va incluida una mamaá...será borde¡¡¡.¿No has leído a Froi?.El eros y el tanatorio....aquí semos intelectuales y juguemos con los “vocabulos”.Gregor se vio agredido de repente. Los magrebíes del fondo del bar , inmersos en una nebulosa de estulticia, saltaron acompasados de sus sillas interpretando como una agresión de Gregor la subida de tono de Yesica. ”Tú eres una fiera porque entras partiendo la pana, invitando a cañas....”. En ese momento Nena se convirtió en una aparición, casi redentora. Fue el instante en el que Gregor adivino un sentimiento.